Por Édgar Díaz Ramírez
Director de recursos humanos de Boehringer Ingelheim México y Centroamérica
Twitter: @BoehringerMX

En un entorno económico tan complejo como el que actualmente estamos viviendo, el liderazgo de una persona es clave para las empresas. Por eso, muchas de ellas están recurriendo al coaching como herramienta para convertir a los managers de hoy en los líderes del mañana. Es una metodología que permite al coachee aprender “transformativamente” en el trabajo de forma sistemática, pues los colaboradores deben adaptarse rápidamente y responder de manera asertiva a los cambios.

A lo largo de muchos años de experiencia como director de recursos humanos en diversas compañías de todos los giros y sectores, me he dado cuenta de que aquellas personas que han conseguido grandes logros y han inspirado a otras a alcanzarlos son los candidatos ideales para el coaching de liderazgo.

Un líder es el individuo dentro de un grupo (club deportivo, partido político, etcétera) que ejerce una mayor influencia en los demás, pues presenta la habilidad de convencer a otros de que trabajen con entusiasmo para lograr un propósito. No siempre son figuras con la posición más elevada, pero destacan por tener altas funciones ejecutivas y de dirección: planifican, son mediadores, seguros, responsables, empáticos y, sobre todo, ejemplares.

Sin embargo, ¿cómo es que el coaching mejora el éxito de un colaborador en la consecución de sus objetivos profesionales? El secreto está en que es una forma natural de liderazgo basado en el diálogo. Para un observador casual puede parecer una simple conversación, pero en realidad requiere conocimiento de la situación y una profunda conexión con el colaborador.

Se trabaja sobre su trayectoria laboral pasada, presente y futura; su situación personal, familiar y social, así como tópicos asociados a la organización y el negocio, esto con el fin de ir “descubriendo” aquellos aspectos que el aprendiz debe saber manejar y establecer metas en el corto y mediano plazo. Aplicar esta herramienta no es nada fácil, se requiere tener una cierta “química” entre el coach y coachee y una relación basada en la confianza y credibilidad para que funcione y sea efectiva.

Si bien es una herramienta poderosa, lamentablemente hay compañías que han abusado y todo lo quieren solucionar a través de ella, de modo que a la larga resulta muy oneroso para ellas y poco funcional contratar a consultores que lo impartan.

Asimismo, debido a una percepción errónea, en algunas organizaciones se ha permeado la cultura del miedo, por lo que “coachear” a alguien se confunde como sinónimo de amenaza o de un proceso que puede llevar al despido del colaborador. Por lo tanto, las áreas de RH debemos ser cuidadosas y precisas al implementar la metodología.

Por ejemplo, en la empresa donde laboro nos hemos dado a la tarea de reducir costos al identificar dentro de la misma a líderes que puedan ser certificados como coachings y que, de acuerdo con su experiencia, puedan apoyarnos a hacer crecer a otros descubriendo su potencial y áreas de oportunidad. Esto nos ha dado tan buenos resultados que no sólo hemos aumentado la productividad, sino también nos ha traído grandes beneficios como la atracción y desarrollo de talento y mayor satisfacción en el trabajo. Este tipo de actividades también las hacemos a niveles o posiciones más altas pero con otra clase de estrategias conocidas como mentoring, de las cuales hablaremos en otra ocasión.

En mi opinión, el coaching es un verdadero regalo para quien lo recibe y debe ser aprovechado al máximo. Por esta razón, se basa en ciertos principios:

1. Contexto: El coach brinda apoyo para comprender el contexto de la organización empresarial.

2. Claridad: Los aprendices son capaces de tener claros los objetivos, las expectativas y el proceso.

3. Compromiso: La organización se compromete a apoyar al líder y éste a trabajar para el cambio.

4. Cursos de acción: El coach y el colaborador establecen un plan de desarrollo y estrategias realistas para que el liderazgo sea eficaz.

5. Confidencialidad: Todo lo que se dice en las sesiones es privado y confidencial entre ambas partes.

6. Contacto: La compatibilidad entre líder y coach asegurará el éxito.

En definitiva, el coaching es un proceso en el que se pueden cometer muchos errores, por lo que el coach debe ser una persona preparada y con una experiencia muy amplia para ayudar al líder a alcanzar sus metas.

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