la educación del futuro

Por Randolfo González de La Mora
Director de educación continua de la Universidad Iberoamericana

Todos nos hemos preguntado: ¿cómo será el futuro? Muchos dirán que ya estamos viviéndolo y otros están en espera de ver robots conviviendo entre los humanos o autos autónomos por las calles, pero el futuro va más allá de eso. ¿Has pensando en cómo será el sector educativo en un futuro para los mexicanos?

No es algo sencillo de contestar, ya que es más complejo de lo que imaginamos. La educación en México requiere actualización constante en programas de estudios, de instalaciones ideales para el aprendizaje según las habilidades y características de cada uno, en todos los niveles.

Las escuelas, aulas y estudiantes han evolucionado con el paso del tiempo, es por eso que personalizar la enseñanza y fomentar la creatividad para la vida y el desarrollo profesional son dos de los puntos más importantes para la educación del futuro.

La educación se ha ido actualizando a lo largo de los años, podemos decir que los estudios universitarios hace veinte años no son para nada parecidos a los de 2019. Vivimos en un momento de innovación constante donde los cambios y las actualizaciones tecnológicas, sociales, económicas, políticas y en el mercado laboral son un parteaguas que ha permitido evolucionar el panorama educativo de México.

Con anterioridad, las escuelas y universidades compartían los conocimientos, pero ahora la información se puede consultar fácilmente desde internet. Esto ha modificado la forma de ver a las escuelas porque bien se podría dejar de ir a una institución y aprender de manera autónoma, de ahí la importancia de que las escuelas estén preparadas tecnológicamente y con profesores capacitados para guiar a los estudiantes.

¿En el futuro será necesario seguir asistiendo a las universidades si todo lo tenemos en línea y es “gratuito”?

Las instituciones y universidades tienen un nuevo desafío, ya que se deben adaptar a las nuevas generaciones y a las formas y plataformas tecnológicas que se están utilizando para adquirir información.

Sin embargo, hay que tener en claro que no es lo mismo tener información que tener conocimiento o que tener sabiduría. Y éstos requieren sistemas cognitivos diversos, de ahí la importancia de continuar asistiendo a las universidades y de tener profesores capacitados que nos ayuden a analizar, comprender y aprender a aprehender toda la información.

Las aulas son espacios educativos donde se permite la presencia física entre alumnos para el intercambio de ideas y de conocimientos, así como para la creación de relaciones sociales. Por ello, creo que -no sólo ahora sino también en el futuro- debemos continuar asistiendo a las universidades pero combinando e involucrando al estudiante en otras áreas para que el conocimiento sea más completo.

El papel del profesor se debe transformar, ya que no se trata de alguien que transmite sólo conocimiento, sino de alguien que acompaña a los estudiantes a construir su propio conocimiento. Se deberá convertir en un compañero que los guíe en el camino y con las herramientas para enseñar a discriminar, sistematizar, aplicar y difundir los conocimientos.

Los profesores ya no pueden cambiar a los alumnos o adaptarlos a sistemas educativos antiguos, se requiere un nuevo modo de ser universidad distinta al modo tradicional e incorporar las tecnologías de información y comunicación que se han convertido en plataformas de construcción de conocimiento.

De ahí surge la educación deslocalizada, la cual debe ser entendida como la capacidad de tener diversos escenarios de aprendizaje pero con un componente muy importante en el salón de clases.

¿Qué deben hacer las universidades para actualizarse?

La transformación es obligatoria y de esto dependerán los cambios de estudios por lo menos cada cinco años; sin embargo, esto no será suficiente porque en este tiempo se transforman los conocimientos, por lo que es necesario aplicar a los planes de estudio habilidades y competencias importantes a adquirir en el ámbito laboral.

Las esferas educativas deben estar vinculadas con los campos socio profesionales, las empresas y las industrias, esto permitirá mediante distintas áreas procesar el conocimiento ya no sólo para la universidad, sino también para los diferentes actores políticos, sociales y privados del país.

Como conclusión, el futuro de la educación se está trabajando y debe acelerarse, los engranes están en posición de trabajar por el bien de México y de todos los estudiantes. Estamos en una etapa “prueba y error” constante que permitirá a los estudiantes adaptarse a las tecnologías, formatos y acciones educativas. No sólo se necesita tener educación para todos, se requiere calidad y herramientas fundamentales para mejores oportunidades.

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