Introducción: un arranque perfecto
En septiembre de 2026, Zidane sustituyó oficialmente a Didier Deschamps al frente de la selección francesa. Sus dos primeros partidos fueron como visitante en la Liga de las Naciones, y se saldaron con dos victorias por 1-0 ante Turquía y Bélgica. Con ello, Zidane se convirtió en el cuarto entrenador en la historia de Francia que gana sus dos primeros partidos al mando, después de Henri Guérin en 1964, Henri Michel en 1984 y Aimé Jacquet en 1994. Más importante aún, es el primer seleccionador francés desde Jacquet en 1994 que gana su debut, poniendo fin a una racha de 32 años en la que cinco entrenadores consecutivos no habían ganado su primer partido.
Dos victorias por 1-0, mismo marcador, pero procesos muy distintos. Desde el tanteo prudente en Kocaeli hasta la apuesta arriesgada de las rotaciones en Bruselas, Zidane envió en apenas cuatro días una señal clara. Para los aficionados que siguen cada detalle, desde las replicas camisetas futbol hasta las alineaciones, el mensaje es evidente: no es un entrenador interino de transición, sino un constructor que está levantando un sistema.
Primer partido: 1-0 ante Turquía como visitante — romper la “maldición del debut” de 32 años
Contexto del partido
El 26 de septiembre de 2026, en Kocaeli, Zidane dirigió su primer partido oficial al frente de Francia. El equipo salió con un 4-3-3, con Mbappé como extremo izquierdo y capitán, Olise en la derecha y Dembélé como referencia central.
Turquía jugaba en casa, con futbolistas como Çalhanoğlu y Güler, procedentes de grandes clubes europeos, y un ambiente local tradicionalmente muy caliente. En sus anteriores partidos de la Liga de las Naciones, Turquía había mostrado cierta competitividad, con control en el centro del campo y capacidad de desequilibrio por las bandas. Francia jugaba como visitante en un estadio ruidoso y ante un rival deseoso de reivindicarse frente a una potencia.
Momentos clave
En la primera parte hubo muy pocas ocasiones, con solo dos remates a puerta en total. En el minuto 54, Olise firmó una asistencia exquisita y Mbappé marcó el único gol del partido, pero en la jugada sufrió una lesión en la rodilla y fue sustituido de inmediato por Doué. Al final del partido, el portero turco Çakır fue expulsado con tarjeta roja por una mano fuera del área, y Francia conservó la victoria por 1-0.
Segundo partido: 1-0 ante Bélgica como visitante — nueve rotaciones y gol del suplente
Contexto del partido
El 29 de septiembre de 2026, en el Estadio Rey Baudouin de Bruselas, segunda jornada del Grupo A1 de la Liga de las Naciones. Mbappé quedó fuera de la convocatoria por una lesión en la rodilla, y Zidane introdujo nueve cambios en el once inicial, manteniendo solo al portero Maignan y al defensa Lacroix.
Bélgica ocupa desde hace tiempo los primeros puestos del ranking mundial. En este partido, dirigida por Van Bommel, contó con De Bruyne, Tielemans y Moreira, entre otros, y jugaba en casa con la necesidad de sumar. Bélgica atraviesa una transición generacional, con un seleccionador recién llegado y un equipo todavía en construcción, pero ante una Francia sin Mbappé quería poner fin a su racha de derrotas frente a los franceses.
Momentos clave
Francia dominó el ataque durante todo el partido, con un 64,6 % de posesión, 18 remates y 7 a puerta, pero le costó perforar la defensa replegada de Bélgica. El joven Doué realizó cinco remates, uno de ellos al larguero; Dacunha, que debutaba con la selección absoluta, también estrelló un remate en el poste.
En el minuto 88, Olise, que había salido desde el banquillo, controló el balón en su propio campo e inició una carrera en solitario, avanzó a gran velocidad dejando atrás a los defensas y definió con calma con un remate raso al ángulo inferior para lograr el gol de la victoria. Zidane corrió celebrando por la banda y despejó de una patada un balón de repuesto que había entrado al campo, una imagen muy comentada tras el partido.
Los cambios tácticos detrás de las dos victorias: qué hizo diferente Zidane
Consolidación del modelo de posesión
En los dos partidos, Francia tuvo alrededor del 65 % de posesión. En el segundo, ante Bélgica, alcanzó un 92,8 % de acierto en el pase en campo contrario, el mejor registro de Francia en un partido en los últimos 20 años.
Las instrucciones tácticas de Zidane fueron claras y concretas: animar a los centrales a buscar pases verticales; generar desmarques de apoyo y permutas para salir de la presión rival; y, una vez establecido el esquema, acumular jugadores en las bandas para crear superioridad numérica en zonas concretas. El portero Maignan solo intentó dos pases largos directos al campo contrario en los dos partidos, lo que indica que el equipo recibió la orden expresa de construir el ataque desde atrás. Una apuesta que, como quien encuentra camisetas de futbol baratas sin renunciar a la calidad, demuestra que no siempre se necesita un gran desembolso para competir al máximo.
Esquema
Zidane utilizó en ambos partidos un 4-3-3 como estructura básica, pero con un funcionamiento flexible y cambiante. Ante Turquía, Mbappé partía desde la izquierda, Dembélé por el centro y Olise por la derecha; el trío de centrocampistas formaba un triángulo invertido en posesión, y los laterales se cerraban por dentro para apoyar al centro del campo. Ante Bélgica, sin Mbappé, Zidane adelantó a Dembélé a la posición de delantero centro, dio la titularidad a Doué como extremo izquierdo y modificó ampliamente la configuración del centro del campo, con Dacunha actuando como metrónomo por delante de la defensa.
Coraje y lógica en rotaciones
El calendario apretado de cuatro partidos de la Liga de las Naciones en 10 días, sumado a la lesión de Mbappé, obligó a Zidane a rotar, pero él lo asumió de forma proactiva. Ante Bélgica cambió nueve titulares, tres jugadores debutaron con la selección absoluta y todos dejaron buenas impresiones.
Desde la defensa, Jacquet encontró hasta en 14 ocasiones al trío atacante, e incluso pasó más veces al centrocampista Akliouche que al portero Maignan, interpretando a la perfección la intención táctica del equipo.
Protagonistas: Olise, Dacunha y los nuevos rostros de “la nueva Francia”
Olise: participó en todos los goles de los dos partidos
En el primer partido dio la asistencia del gol de Mbappé; en el segundo salió desde el banquillo y marcó el gol de la victoria. Los dos únicos goles de Francia en ambos encuentros estuvieron directamente relacionados con Olise.
En 27 partidos con la selección francesa, Olise suma 8 goles y 10 asistencias, con participación directa en 18 goles. Es el primer jugador de Francia desde Youri Djorkaeff en 1997 que participa en al menos 18 goles en sus primeros 27 partidos internacionales. A lo largo de todo 2026 disputó 14 partidos con Francia, con 4 goles y 9 asistencias, participando directamente en 13 goles, solo por detrás de Mbappé como segundo jugador del equipo con más goles generados.
Dacunha: de la Segunda División al debut con la selección
Dacunha, de 25 años, había jugado durante mucho tiempo en divisiones inferiores y ya mostró en su debut una notable soltura en la salida de balón. Su trayectoria llama la atención: en la temporada 2025-26 disputó 36 partidos en todas las competiciones, marcó 6 goles y pisó por primera vez el escenario de la Liga de Campeones. Llevó el brazalete de capitán del Como y su valor de mercado pasó de 2,2 millones de euros cuando llegó a 30 millones, multiplicándose por más de 13. La temporada pasada firmó 8 goles y 4 asistencias en todas las competiciones y clasificó milagrosamente al Como para la Liga de Campeones. De las divisiones inferiores al debut con la camiseta francia, Dacunha completó un salto asombroso con un esfuerzo paso a paso.
La lesión de Mbappé y el problema de su sustituto
Mbappé sufrió una lesión en la rodilla tras marcar en el primer partido y se perdió el segundo. Francia logró dos victorias sin su máximo goleador. La solución de Zidane fue situar a Dembélé como referencia central y darle a Doué la titularidad en la banda izquierda; en el segundo partido rotó ampliamente la configuración ofensiva. Doué realizó cinco remates ante Bélgica y estrelló uno en el larguero, mostrando el potencial de las alternativas, pero la dependencia ofensiva de Mbappé no se resolvió de verdad: las dos victorias se apoyaron más en la portería a cero y en el chispazo de un suplente.
Conclusión: el carácter ha cambiado, pero la historia empieza
Dos victorias por 1-0, 6 puntos, portería a cero y el cuarto entrenador en la historia que empieza con dos triunfos. Zidane abre una nueva era en la selección francesa de manera sólida. Además, el equipo, en condiciones complejas —dos partidos consecutivos como visitante, la ausencia de Mbappé y rotaciones masivas—, mostró una idea táctica clara y una gran cohesión. La organización con balón es más serena, el esquema funciona con mayor flexibilidad, y los jóvenes reciben confianza y responden con actuaciones destacadas; Olise, Dacunha y otros dejan ver la profundidad y la vitalidad de esta Francia. La victoria aporta puntos y confianza. Zidane no se apresuró a derribarlo todo, sino que inyectó su idea con paso firme, haciendo que los jugadores disfruten en el campo y asuman responsabilidades. El próximo examen como local invita a la expectativa, pero por ahora Francia ha dado un paso firme y positivo. El nuevo ciclo no ha hecho más que empezar, y el arranque es lo bastante brillante.


















