tendencias de color para casa otoño invierno

Ciudad de México.- Elegir el color de una pared parece una decisión doméstica, pero detrás de cada paleta que llega a las tiendas hay un proceso de investigación de mercado, psicología del consumidor y planeación de largo plazo que las marcas de pintura utilizan como herramienta de posicionamiento. Cynthia Fraga Baños, jefa de color de Sherwin-Williams México, explica en entrevista cómo la compañía traduce el comportamiento del consumidor en decisiones de producto y comunicación.

El color como respuesta emocional

Para Fraga Baños, el cambio de color en un hogar rara vez es un capricho estético, sino más bien suele estar ligado a una etapa de vida del consumidor.

“El espacio es parte importante de los cambios que tenemos en nuestra vida, en nuestra rutina”, señala. Esa lectura —el color como vehículo de identidad y no solo de decoración— es la base sobre la que Sherwin-Williams construye su inteligencia de tendencias: entender que repintar una habitación es, para el usuario, una forma de comunicar algo sobre sí mismo.

Este enfoque tiene implicaciones directas para cualquier marca que dependa de ciclos de renovación: la vida útil promedio de una decisión de color en el hogar, de acuerdo con la especialista, ronda entre tres y cinco años, lo que obliga a las marcas a proyectar paletas que resistan ese horizonte sin perder relevancia frente a modas de circulación más corta.

Lo que domina en la temporada Otoño Invierno 2026

De cara a la temporada fría, la compañía identifica una inclinación hacia tonos más oscuros y terrosos: verdes olivo, cafés profundos y, de forma inesperada, rojos desaturados con matices vino y bourbon. “No un rojo completamente puro, sino rojos mucho más apagados», detalla Fraga Baños, quien también reconoce que esta presencia del rojo ha sorprendido al equipo de tendencias por su fuerza en moda y bienes de consumo.

Este dato coincide con el pronóstico global que la marca reveló recientemente para 2027, bautizado Rewild, integrado por 48 tonos organizados en tres narrativas —Revive, Reignite y Reconnect— que exploran herencia, expresión personal y conexión con la naturaleza. Dentro de esa colección, la marca incluyó por primera vez diez “colores de continuidad” pensados para mantenerse vigentes más allá de un solo ciclo de tendencia, entre ellos tonos como Cordovan y Red Barn, que aportan influencias de rojo más profundas, junto con variaciones de verde que difuminan la línea entre familias de color en lugar de apostar por verdes o azules clásicos. La estrategia global también apunta a que los grises pálidos están cediendo terreno a carbones más intensos, mientras los tonos taupe se consolidan como el neutro versátil por excelencia.

Cómo se define el Color del Año

El proceso detrás del Color del Año —quizá el activo de marketing más visible de la industria de pinturas— involucra a especialistas de color de todas las filiales de la compañía, tanto en interiorismo como en acabados para maderas y bienes de consumo, quienes se reúnen anualmente para construir la paleta base. A partir de ahí se elige el tono que funcionará como eje narrativo.

“Nosotros buscamos un color que pueda estar presente en los próximos dos pronósticos”, explica la especialista, quien resume el criterio de selección con una analogía: pensar qué color aparecería si se tomara una captura de pantalla del celular al cierre del año como reflejo del estado de ánimo colectivo.

Sherwin-Williams anunciará su Color del Año 2027 en octubre próximo, junto con el pronóstico Colormix completo, coincidiendo con el vigésimo aniversario de este ejercicio de tendencias para la compañía.

Herramientas para el consumidor final

Más allá de la proyección de tendencias, la marca ha puesto foco en reducir la fricción entre la intención de cambio y la decisión de compra. Fraga Baños recomienda partir siempre del color que el consumidor prefiere —sin reglas rígidas de “colores para cocina” o “colores para sala”— y después ajustar la intensidad del tono según la iluminación y los objetos del espacio. Sugiere además probar primero en muros pequeños o de fácil repintado antes de aplicar un color en espacios completos.

Como apoyo a ese proceso, Sherwin-Williams impulsa su aplicación Color Expert, disponible en Android e iOS, que analiza los objetos de un espacio a través de la cámara del celular y sugiere combinaciones de color a partir de ellos. En el catálogo físico, la marca opera su sistema ColorSnap, con más de 1,500 tonalidades disponibles y capacidad de igualación de color en punto de venta.

El caso de Sherwin-Williams ilustra un patrón que se repite en distintas industrias de consumo: el pronóstico de tendencias no es solo contenido editorial de temporada, sino un mecanismo de planeación que alinea producto, comunicación y experiencia de compra alrededor de una narrativa que se construye con más de un año de anticipación.

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