Por Jessica Paredes Durán
Directora general de FISAC
Para la mayoría de los mexicanos, la temporada decembrina es sinónimo de reencuentros: llegan quienes viven en otra ciudad o estado y también aquellos que recorren kilómetros —o vuelan desde el extranjero— para regresar con la familia. En medio de estas reuniones, el consumo de alcohol suele aparecer como parte de la celebración. Sin embargo, la responsabilidad y la moderación en el consumo deben formar parte de las normas sociales que acompañan a los adultos que eligen brindar durante el cierre del año.
Así como planificamos con quién salir, qué llevar a la reunión, a qué hora vernos o incluso si llevamos auto, un punto esencial que merece la misma atención es la seguridad: ¿Cómo regresarás a casa? Conversarlo es parte del cuidado colectivo y de la prevención de riesgos.
FISAC desarrolla campañas que invitan a moderar el consumo de alcohol
Desde FISAC, y a través de campañas como “Te lo Pedimos Todos” o “Ten La Facultad”, hemos buscado generar conciencia sobre las consecuencias de conducir bajo los efectos del alcohol. Por ello, si los adultos desean salir a tomar una copa, lo ideal es anticipar sus traslados: elegir un taxi de aplicación, designar a una persona que no consumirá alcohol para que conduzca o, si es posible, buscar opciones de hospedaje cerca del lugar de la reunión.
Como herramienta para quienes deciden beber de forma moderada, en México contamos con la definición del trago estándar, que ayuda a identificar cuánto alcohol se está consumiendo. Lo ideal es no pasar de los 4 tragos estándar por ocasión (es decir, en 24 horas) para los hombres y 3 para las mujeres en el mismo periodo, siempre dejando algunos días sin consumir. Esta guía puede ser útil en posadas, cenas familiares, bodas, cumpleaños o durante la Navidad y el Año Nuevo.
Recomendaciones para las fiestas decembrinas
Para quienes vayan a beber en estas fiestas, se recomienda ingerir alimentos antes del consumo de alcohol, evitar las ingestas explosivas y alternar agua entre cada copa para permitir que el cuerpo metabolice el alcohol.
Al mismo tiempo, es fundamental reconocer que hay personas que han elegido llevar una vida libre de alcohol y que esta decisión debe ser respetada. Evitemos presionarlas bajo la idea de “disfrutar el momento”. Los anfitriones pueden contribuir a un ambiente más inclusivo al ofrecer bebidas sin alcohol igualmente atractivas.
Finalmente, no olvidemos a quienes por prescripción médica o por salud no deben beber, como menores de edad, mujeres embarazadas o en etapa de lactancia, o aquellos que tienen un padecimiento médico.
En esta temporada navideña, tomemos conciencia de que lo verdaderamente importante no es la cantidad de brindis, sino las personas con quienes compartimos el momento. Celebrar con moderación no solo nos protege a nosotros mismos, sino también contribuye a entornos más seguros, empáticos y saludables para todos.
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