Ciudad de México.- Correr ya no es solo una actividad física: es una forma de vida para las generaciones actuales. En 2025, el running se ha consolidado como un fenómeno social, emocional y ambiental que transforma profundamente a quienes lo practican. Aunque solo el 15% de la población mundial corre regularmente, quienes lo hacen descubren una experiencia que va mucho más allá del ejercicio.
Mover el cuerpo con constancia es una de las mejores medicinas preventivas. “Al correr prácticamente ponemos en movimiento todos nuestros huesos, músculos (voluntarios e involuntarios) y las articulaciones entran en acción para permitirnos disfrutar de la experiencia. La intensidad a la que nos movamos nos traerá diferentes sensaciones y beneficios”, menciona José Luis Briseño, licenciado en entrenamiento deportivo.
Cuando corremos, 26 huesos, 33 articulaciones, 112 ligamentos y una complicada red de nervios, tendones y vasos sanguíneos tienen que trabajar juntos para que sea posible. Sin duda, una maravilla de la ingeniería de nuestro organismo que, debido a la rutina, pocos observan al llevarla a cabo.
Los beneficios son contundentes: fortalece el sistema cardiovascular, muscular y óseo, previene enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión y la obesidad, y mejora la regulación de glucosa y colesterol. Pero los efectos van más allá del cuerpo. “Correr reduce los síntomas de ansiedad y depresión, mejora la autoestima, el sueño y la capacidad cognitiva”, asevera Briseño.
Para los expertos, correr promueve la resiliencia emocional, el manejo del estrés y tiene un impacto positivo en la vida social, laboral e incluso ambiental: fomenta vínculos comunitarios, mejora la productividad, reduce el ausentismo y promueve el uso de espacios públicos saludables.
El auge del running social
“Lo que antes se percibía como un deporte solitario y masculino, hoy es inclusivo, diverso y profundamente conectado”, indica Eduardo Madrazo, gerente de mercadotecnia de la marca de derivados lácteos Lyncott. “La tendencia social ha provocado que las marcas tomemos con mayor seriedad estas prácticas y las integremos en nuestros planes sociales y de negocio”.
Como corredor social, comienzas con distancias cortas y te vas sumando a distancias de 5K o 10K, acumulas medallas, haces amigos, sales de la rutina y te conectas con personas afines. Lo anterior te puede llevar a convertirte en maratonista al experimentar distancias más largas.
Muchos adoptan el running como parte de un estilo de vida que incluye alimentación saludable, descanso, movilidad activa y bienestar emocional. Con el tiempo, correr deja de ser solo una actividad recreativa: se convierte en un compromiso. Corres en pareja, con amigos, te unes a un equipo local, buscas romper tus propios récords y te aventuras en distancias más largas como 15K o 21K.
Con el acompañamiento de entrenadores o consejeros especializados, pasas de correr de manera casual a entrenar con estructura y propósito. Día tras día, semana tras semana, compartes con una comunidad el proceso de estar sano y ser disciplinado y resiliente. Y casi sin darte cuenta, estás corriendo más lejos de lo que jamás imaginaste.
“El running social experimentó un verdadero auge en 2024, especialmente entre los jóvenes de la Generación Z, quienes afirmaron haber hecho nuevos amigos a través de un grupo de fitness y que su principal motivo para unirse a este grupo fue conectar socialmente. Esta tendencia continúa e incluso crece más este 2025”, señala el directivo.
De corredor social a maratonista: historias que inspiran
Para Jesús Amarillas del equipo Athlima Social Fitness Crew, maratonista amateur, recordar sus inicios en el running es recordar amistades contadas en kilómetros.
“En el mundo del running, las historias de superación están por todas partes. Correr por compañía, despejar la mente o justificar el desayuno dominical deja de ser suficiente. Al compartir con corredores más experimentados, es común escuchar relatos que despiertan el deseo de dar el siguiente paso… o unos cuantos kilómetros más”, explica.
Pasar de corredor social a maratonista no es cualquier cosa. Es una transformación física, emocional y mental. El entrenamiento para un maratón exige disciplina, fuerza mental, resistencia y compromiso. “Cambia tus hábitos, tu vida social, tu alimentación y tu salud. A diferencia de las carreras que dejas atrás, el maratón te enfrenta a la fatiga, la frustración y la duda. El ritmo, la pista, las repeticiones, el fartlek, las cuestas, los fondos… todo duele. Pero también todo te fortalece”, concluye el atleta.
Comer para correr: la nutrición como pilar
Prepararte para los 42.195 km puede tomar entre 12 y 24 semanas, dependiendo de tu experiencia, condición física y estilo de vida. Será un proceso exigente y uno de los factores más importantes para cruzar la meta será tu alimentación.
“La nutrición no es un complemento: es un pilar fundamental para el rendimiento, la recuperación y la prevención de lesiones. Los nutrientes clave son los carbohidratos, proteínas, grasas saludables, hierro, vitaminas del complejo B y, por supuesto, una hidratación adecuada”, indica Salvador Ramos,chef corporativo de Lyncott.
El chef recomienda la elaboración de platillos saludables previo a cualquier competencia que implique un desgaste o esfuerzo considerable en nuestro organismo, buscando una dieta que se alinee al plato del bien comer, tomado en consideración las diversas descargas de energía que tiene el cuerpo en una actividad física.
Según la Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, los corredores de larga distancia requieren entre 7 y 10 gramos de carbohidratos por kilo de peso corporal al día para mantener el rendimiento. Esto significa que un corredor de 70 kg podría necesitar hasta 700 g diarios.
Aunque no hay cifras exactas, muchos corredores buscan la asesoría de un nutricionista para optimizar su preparación. Los consejos informales ayudan, pero el acompañamiento profesional puede marcar la diferencia.
Vive la experiencia: corre con propósito
Correr un maratón no es solo cruzar una meta: es descubrir de qué estás hecho. Es transformar tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Es conectar con una comunidad, con tu propósito y con una versión más fuerte de ti mismo.
Así que si alguna vez te has preguntado si podrías hacerlo… la respuesta está en tus pasos.
Corre con sentido. Corre con salud, ritmo y equilibrio. Corre hacia ti.
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