Ana Sordo HubSpot

Por Ana Sordo
Gerente de marketing, contenido y marcas para HubSpot Latam
Twitter: @anaisabelsorfer

¿Cuándo fue la última vez que te preguntaron a quién admiras? Si te esperabas una columna de moda y estilo, ya sabrás que no va por ahí. La última vez que me preguntaron a quién admiraba, si me acuerdo bien, fue alrededor de tercero de primaria. En ese entonces mis respuestas eran muy bondadosas. Tal cual como los pintan en las películas de Disney, los adultos simplemente eran o muy buenos o muy malos, haciendo que fuera fácil siempre escoger a los buenos.

En el mundo digital de hoy, el equivalente a esta pregunta sería algo como ¿a quién sigues en redes sociales?

Las plataformas digitales rompieron con barreras tanto físicas como culturales donde tenemos acceso no sólo a seguir a aquellas personas famosas, sino a su esposa, primos y hasta perros.

Contrario a lo que pensábamos cuando éramos pequeños, la gente que llegamos a admirar no es perfecta y, por lo tanto, no será muy buena o muy mala, sino una combinación de acciones y características con las que es fácil identificarnos.

Fuentes de inspiración, admiración y, por lo tanto, motivación

Una de las características más comunes que he visto en los profesionales que logran sus objetivos es el poder de visualizarse a sí mismos logrando cierta meta. Visualizar tus objetivos es una forma de motivación, de perseverancia ante los obstáculos y, como decimos en México, de “creértela”.

La inspiración de esta visualización de nosotros mismos está afectada por aquellas ideas que nos bombardean consciente o inconscientemente y por diferentes medios. Lo mismo pasa del lado contrario, cuántas veces no hacemos cosas no porque no queremos, sino porque no se nos ocurre.

Los beneficios de admirar a los “medio buenos y no tan malos”

Dejando a un lado el hecho de que no buscamos personas perfectas, admirar personas puede traerte muchos beneficios tanto personal como profesionalmente.

Desde ideas de cómo vestirte (gracias, Pinterest) hasta ideas para tu próxima campaña de marketing (gracias, HubSpot), el mundo digital nos abre un catálogo de inspiración.

Profesionalmente, esto nos abre las puertas para conocer líderes de empresas, gobiernos y familias de los que podemos aprender bastante. Personas que quizás no son ejemplos de vida pero pueden ser ejemplos de inspiración. El beneficio viene de buscar en otras personas ideas o posibilidades de lo que tu carrera profesional “podría ser”.

El efecto de visualizar el potencial de la carrera profesional se magnifica aún más en el caso de las mujeres, donde frecuentemente son menos las que ocupan posiciones de liderazgo en las empresas.

La persona que admiras y sigues en redes sociales es una fuente de inspiración de la que tu propia imaginación se está alimentando para formar ideas. Sin querer caer en otro muy usado dicho mexicano que dice “dime con quién andas y te diré quién eres”, debes considerar a quiénes sigues o admiras tanto personal como profesionalmente, ya que pueden convertirse en un reflejo de quien potencialmente puedes convertirte, corriendo el
riesgo de que “no se te ocurra algo más”.

Alimenta tus redes sociales, periódicos y feeds de noticias de aquellas personas ejemplares de las que puedas inspirarte. Mientras mejor sea tu fuente de inspiración, mejores serán tus ideas y, como resultado, mejores serán las posibles formas en las que te visualices.

¿Las Kardashians o las Dianas? Por el momento me quedo con las Sheryl Sandberg.

¿Qué personajes te han servido como fuentes de inspiración? Déjame tus comentarios y recomendaciones.

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