Jaime Smeke Sei meditación

Por Jaime Smeke
Fundador de Sei

Vivimos momentos difíciles, nadie puede negarlo. Una pandemia azota el mundo y con él los mercados, la economía y la estabilidad mental de todos.

El modelo económico actual funciona como una especie de maquinaria grande y vieja: todo funciona mientras todo funcione. Claro, hay simples problemas que se arreglan cambiando piezas o corrigiendo ciertas cosas, pero no está preparada para aguantar una falla significativa. Y sin embargo, nos vemos ahora cuatro meses dentro de un encierro que tiene totalmente paralizado al mercado.

Esto trajo consigo un cambio radical: planes, estrategias y créditos a largo plazo tienen que ser reevaluados muy rápidamente y con muy poca información. Lamentablemente, muchos emprendedores, micro y pequeños empresarios no pudieron sobrevivir. Ni qué decir de las grandes empresas: Hertz, Neiman Marcus y GNC son algunas que se suman a la lista de
negocios que están al borde de cerrar sus puertas.

Por supuesto, esto ha hecho que todos pasemos largos días y aún más largas noches. La falta de sueño por las preocupaciones y las angustias sólo suman a nuestra inestabilidad mental y emocional, y terminamos envueltos en un torbellino de pensamientos catastróficos en los que sólo podemos enfocarnos en el peor escenario posible: “¿Qué hago? No voy a poder aguantar. No tengo ni para pagar la nómina. A este ritmo no tendré ni pagar nuestras deudas y pasivos”. Y así seguimos y seguimos, entrando más y más profundo en el torbellino.

Quisiera decirte que tengo una respuesta concreta para ayudarte, pero la realidad es que no es así. No tengo una fórmula secreta para ayudarte a olvidar todo, ni mucho menos para ayudarte a salir de tu predicamento. Sin embargo, sí tengo una caja de herramientas llena de técnicas para ayudarte: la meditación.

Mi libro favorito es uno llamado El Experimento Rendición por Michael Singer. En él, se narra una premisa muy simple: ríndete ante la vida.

¿Qué? ¿Rendirse? ¿Ese es tu gran consejo?

Yo pensé lo mismo. Como una persona obstinada, toda mi vida me he destacado por no aceptar lo que no me gusta y hacer mi mayor esfuerzo para cambiarlo. Sin embargo, una vez adentrado en el libro, entendí una verdad fundamental: rendirse no significa darse por vencido. Rendirse ante la vida significa ser una parte activa en hacer que las cosas sucedan, entendiendo que al final va a pasar lo que tenga que pasar. Nada más y nada menos.

Esto puede sonar como algo muy difícil de asimilar, y lo es. No estamos acostumbrados a dejar ir, y nuestras mentes —con su gran capacidad para imaginar realidades alternas— se resisten a liberarse de esos pensamientos que tanto nos ayudaron durante milenios de evolución.

Sin embargo, cuando empecé a practicarlo descubrí que, aunque mis preocupaciones eran las mismas, mi actitud hacia ellas era radicalmente diferente. Descubrí que ya no me quedaba horas enteras imaginando posibles futuros y consecuencias. Podía descansar un poco mejor en las noches. Enfocaba ese tiempo que antes gastaba en mi imaginación, en tomar acciones que sí estuvieran en mis manos en esos momentos y que me ayudaran a sacar adelante mis proyectos.

“¿Estoy mejor inventando una realidad alterna en mi mente y después peleando con la
realidad para hacerla a mi manera? ¿O estaría mejor dejando ir lo que yo quería y sirviendo
a las mismas fuerzas de la realidad que lograron crear la maravilla que es el Universo a mi
alrededor?”.

Michael Singer, El Experimento Rendición

Entonces, ¿lo que tenía que hacer era callar a mi mente?

Esto es lo que pensaba yo. Adentrándome aún más en el mundo de la meditación y el
mindfulness, empecé a trabajar más duro que nunca para callar a la voz incesante en mi cabeza. Por supuesto, no llegué muy lejos. Lo que tenía que hacer era escuchar sin juicio y dejar ir.

Comprendí después de un tiempo que mi mente no era yo. Esto puede ser complicado de entender (y explicar), pero piénsalo así: ¿Eres tu brazo? ¿Eres tu pierna? No, ellos son parte de ti. La mente está más conectada con nosotros, pero aún así, no es todo lo que somos.

Seguí con mi práctica, tratando las preocupaciones y sentimientos en mi mente como si
estuviera escuchando a un niño platicándomelas. No juzgaba nada de lo que me decía, pero tampoco me aferraba. Realmente es así de fácil, escucha tus pensamientos y di: “De acuerdo, ya te escuché y soy consciente de tus preocupaciones. No hay nada más que hacer con ellas, así que déjalas ir”.

El truco es simple: sólo repite esto cada que suceda. No tiene que ser mientras meditas, ser mindful es ser consciente en todo momento. ¿Te preocupaste por un correo que recibiste? ¿Se acerca el día de pago? Excelente. Escucha tus preocupaciones, déjalas ir e intenta hacer lo que puedas por resolverlas. Si ya no hay más que hacer, ya no hay más de qué preocuparse. No es fácil, pero realmente es así de claro.

Mindfulness para emprendedores

Como emprendedores, tenemos la mente corriendo a mil revoluciones por segundo, haciendo lo que tendrían que hacer diez personas en una empresa normal, todo nosotros. Claro que vamos a tener la mente extremadamente ocupada con miles de pensamientos.

“La startup es una institución humana diseñada para crear un nuevo producto o servicio bajo condiciones de extrema incertidumbre”.

Eric Ries, The Lean Startup

Naturalmente, cuando nos acostemos, la mente aprovechará el “espacio seguro” para descargar todas las preocupaciones que acumuló durante el día y que no pudo traer a tu atención porque estabas ocupado con alguna otra cosa. ¿No preferirías dedicar diez minutos de tu día para liberar todo esto e irte a descansar más tranquilamente?

Tendemos a creer que la meditación es para un demográfico muy particular; cualquiera que se te venga a la mente: sólo los chavos, sólo los forevers, sólo los hippies. Sin embargo, te tengo noticias: meditar es para todos.

Muchas de las grandes mentes como Steve Jobs, Oprah Winfrey, Jeff Weiner, Daymond John, William Ford Jr. y Arianna Huffington han integrado la meditación a su rutina diaria (y, créeme, todos ellos tienen más preocupaciones que tú y yo).

Todos podemos tener un poco de paz mental, todos podemos tener una mejor relación con
nuestros pensamientos y emociones, todos podemos vivir mejor. Es más, en mi opinión, no hay un grupo que pueda beneficiarse más de la meditación que los emprendedores.

Regalarte aunque sea diez minutos al día para relajarte y aclarar la mente te ayudará a trabajar con más enfoque, a lograr mejores resultados y a concentrarte en resolver las situaciones del día a día.

La meditación puede ayudarte a trabajar también temas específicos como la ansiedad y el
enojo. En Sei, nuestra app de meditación gratuita, tenemos más de 180 sesiones para
diferentes situaciones.

Así que te invito a que dejes de preocuparte por todo: lo que pasó, ya pasó; lo que va a pasar, va a pasar igual. No tiene sentido llenarte la mente de realidades alternativas. Pero si sientes que se acumulan muchos pensamientos, regálate diez minutos para volver a poner la mente en paz. Libera un poco de peso de tu mochila y verás que el camino se vuelve más sencillo.

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