Ciudad de México.- En México mueren cada día aproximadamente 21 mujeres por cáncer de mama. Las estadísticas son frías y esconden el rostro de muchas personas detrás de cada caso: hijas, madres, amigas, esposas, sus familiares y seres queridos que luchan contra el cáncer más común entre las mujeres —que tampoco discrimina hombres—, enfrentándolos a un futuro retador en el que ignoran qué tan limitadas se verán sus actividades diarias o su bienestar durante y después del tratamiento. Esta es la realidad que irrumpe en la vida de 30,000 personas nuevas, pues en México a ese número ascienden los casos que se diagnostican anualmente, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Salud Pública y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Fundación CIMA, institución que desde hace 21 años contribuye a disminuir la mortalidad por cáncer de mama en México, realizó una encuesta para generar conciencia sobre la cercanía que tenemos con una persona que enfrenta esta enfermedad y lo mucho que podemos ayudarle sin ni siquiera movernos de lugar. Los datos recabados reflejan que 9 de cada 10 personas conocen a alguien que padece o padeció dicha enfermedad. Dentro de este panorama, el 47% se relaciona de primera mano con una persona que
es familia directa o una amiga cercana y el 53% restante sabe de alguien de forma indirecta como una compañera de trabajo o un familiar no tan cercano.
Fundación CIMA invita a tomar conciencia sobre lo cerca que puede estar el cáncer de mama en nuestra vida
Estos resultados inspiraron a Fundación CIMA para lanzar su nueva campaña “Tres Grados de Separación”, basándose en la teoría que plantea que todos estamos conectados a cualquier otra persona en el mundo por una cadena que no supera los cinco intermediarios. La encuesta arrojó que, lamentablemente, ese número se reduce a sólo tres cuando hablamos de cáncer de mama.
“Hacer notar que el cáncer de mama está más cerca de lo que pensamos tiene como propósito mover nuestras conciencias sobre lo mucho que podemos hacer por la gente, por reducir los riesgos de padecer la enfermedad y, si nos va a tocar, por lograr detectarla a tiempo para así aumentar la posibilidad de curarla”, expresó Alejandra de Cima, fundadora y presidenta de la fundación.
Con más de dos décadas de apoyo ininterrumpido, la visión de Fundación CIMA sigue siendo probar que el cáncer de mama no significa muerte. El acceso a estudios de diagnóstico para la detección oportuna y a tratamientos adecuados es la clave para hacer posible una recuperación total de esta enfermedad.
“La vida me sacudió cuando a una de mis mejores amigas, apenas de 30 años, le diagnosticaron cáncer de mama. No tenía antecedentes familiares, era una mujer sana, deportista; ambas estábamos recién casadas y ella ya planeaba tener bebés. El miedo y la incertidumbre que se instala a vivir con uno después de ese diagnóstico —aunque no sea propio— es paralizante y aturde. Esa amiga se llama Alejandra, que a lo largo de 21 años ha ayudado a más de 605,000 personas que enfrentaron o enfrentan la enfermedad. Esta campaña nos invita a hacer lo propio, todos tenemos a alguien cerca y podemos ayudar donando a CIMA”, compartió Eliza Puente, directora de la fundación.
En el marco de la campaña “Tres Grados de Separación”, Fundación CIMA invita a tomar conciencia y a pasar a la acción realizando donaciones que le permitan continuar con los programas de acompañamiento psico-oncológicos para pacientes; los talleres de capacitación para médicos, auxiliares y líderes de comunidad; la compra y entrega gratuita de insumos postoperatorios a pacientes con cáncer de mama; la transportación gratuita de pacientes a sus estudios de diagnóstico o tratamiento, entre otras iniciativas de asistencia directa y contención con las que mejora la calidad de vida de más de 2,000 personas cada mes.
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