Mónica Moreno MileniumGroup

Por Mónica Moreno
Head of market de MileniumGroup México

“Hijos, no me visiten” fue el título de la campaña que usó el Gobierno de la CDMX para promover la conciencia de la población y evitar que salieran de sus casas el pasado 10 de mayo. El objetivo era claro: buscar eliminar la propagación desmedida de contagios en una fecha que -tradicionalmente- acostumbraba a la capital del país a grandes aglomeraciones en restaurantes o centros comerciales.

En sí el eslogan es duro, pero responde claramente a lo que las condiciones actuales exigen. Y no es para más. Estamos aún en contingencia sanitaria y debemos priorizar el cuidado de nuestra salud, aunque eso signifique no conmemorar (como tradicionalmente se hacía) el Día de las Madres.

Diversos indicadores muestran que el Día de las Madres representa, para la actividad comercial nacional, uno de los principales indicadores de venta de todo el año. Según la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), tan sólo en 2019 esta fecha representó ingresos por 47 mil millones de pesos.

Sin embargo, las cosas lucieron muy distintas este año.

Evidentemente, aunque el comercio presencial se vio fuertemente golpeado por las restricciones, la conciencia de consumo motivó a miles de empresas y negocios a buscar diferentes formas de mantener comunicación con sus clientes: a través de sus propios portales, redes sociales, mails o mensajes por WhatsApp, buscaron compartir con ellos información y promociones.

Al respecto, no estoy segura de que todos lo hayan logrado; sin embargo, esto perfila ya un antecedente para cualquier negocio que, seguramente, estará convencido de que el canal de venta “cara a cara” no es la única opción y que abrirse a madurar su presencia y comunidad en plataformas digitales definirá su permanencia en el mercado.

Así, sin compras de regalos en almacenes abarrotados o restaurantes repletos, el Día de las Madres de este año nos dio tiempo para reflexionar acerca de la transformación que hoy se presenta -entre las marcas y sus consumidores- en medio de un panorama inédito.

Y es que más allá del valor afectivo que puede representar una fecha como ésta, somos testigos de cómo las empresas se preocupan más hoy por generar mensajes más humanos, entendiendo, a su vez, el papel y la responsabilidad de consumo que tienen.

Sí. Las ventas son importantes, ya que son la única forma de que un negocio sobreviva, y el marketing es un recurso valiosísimo que utilizan para este propósito. Pero estoy convencida de que, en plena contingencia, debemos comunicar desde otro punto y valorar el vínculo que se puede crear con la audiencia antes que darle sólo un sentido de compra desesperada.

En este sentido, estoy segura de que la recuperación está en camino. Y en medio de esta crisis, debemos perfilar nuestros mensajes balanceando información de confianza sobre la operación, la empatía sobre lo que pasa para la adaptación del producto o servicio, y, por supuesto, las ventas.

Recordemos que, por muy doloroso que sea, el índice de desempleo aumenta y la capacidad de gasto disminuye. Por eso, debemos ser responsables ante lo que nuestra marca puede y quiere comunicar.

Esto es apenas el inicio de un nuevo ciclo en marketing que nos obliga a ser más empáticos ante un panorama complicado. Nuevas posibilidades se abren para redefinir nuestro papel en este cambio. De ellas, les hablaré en la próxima entrega.

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