Por Martín Ramos
Director general de Industria Social
Vivimos en una época en la que las tendencias digitales aparecen, crecen y desaparecen a una velocidad impresionante. Lo que hoy domina las conversaciones en TikTok, Instagram o cualquier otra plataforma mañana puede quedar completamente olvidado. En medio de esta dinámica, las marcas enfrentan una pregunta que parece sencilla, pero que tiene implicaciones mucho más profundas: ¿nos subimos al trend o lo dejamos pasar?
Durante los últimos años hemos visto cómo las redes sociales dejaron de ser únicamente espacios de comunicación para convertirse en escenarios donde se construye cultura, se generan conversaciones y se definen nuevas formas de relacionarnos con las marcas.
Hoy las audiencias no solamente consumen contenido; participan, reinterpretan, cuestionan y deciden qué merece su atención. Esto ha provocado que las marcas busquen constantemente nuevas maneras de integrarse a esas conversaciones. Sin embargo, considero que existe una diferencia importante entre participar en una tendencia y construir relevancia a partir de ella.
No todos los trends representan una oportunidad para la marca
En ocasiones, la presión por mantenerse vigente provoca que las empresas reaccionen sin detenerse a cuestionar si determinado contenido realmente conecta con su personalidad, sus valores, su audiencia o sus objetivos de negocio. Y aquí es donde considero que debemos replantearnos el papel de quienes trabajamos en marketing y comunicación.
Nuestra responsabilidad no debería limitarse a identificar qué está funcionando en las plataformas y replicarlo lo más rápido posible. Debemos entender por qué está funcionando, qué conversación está generando, quiénes participan en ella y, sobre todo, si nuestra marca tiene algo relevante que aportar. Porque una cosa es conseguir visualizaciones y otra muy distinta es construir una conexión significativa con las personas.
Esto tampoco significa que las marcas deban mantenerse al margen de las tendencias. Por el contrario, creo que hoy tenemos una oportunidad extraordinaria de desarrollar una comunicación mucho más cercana, espontánea, entretenida y culturalmente relevante. Pero para lograrlo necesitamos encontrar un equilibrio entre creatividad, estrategia y entendimiento de las audiencias.
Subirse a una tendencia debe aportar valor
Un trend puede representar una oportunidad para humanizar una marca, conectar con nuevas generaciones o incluso transformar la percepción que los consumidores tienen de ella. Pero también puede convertirse en una ejecución forzada cuando la participación no tiene sentido dentro de su universo de comunicación.
En Industria Social hemos aprendido que la creatividad no puede caminar separada de la estrategia. Cada pieza de contenido, cada campaña y cada conversación debe responder a una intención, aunque su ejecución sea espontánea o aparentemente sencilla. La verdadera pregunta no debería ser qué tan rápido podemos subirnos a una tendencia, sino qué valor podemos aportar al participar en ella.
Este será precisamente uno de los puntos de reflexión que abordaremos este 4 de noviembre en Adweek LATAM, donde tendremos la oportunidad de conversar desde distintas perspectivas: la marca, la creación de contenido, el performance y la estrategia digital.
Porque entender los trends requiere mucho más que conocer los algoritmos. Requiere comprender a las personas, sus comportamientos, sus intereses y la manera en que construyen cultura a través de las plataformas.
Al final, las tendencias pasan, las plataformas evolucionan y los formatos cambian. Pero las marcas que logran construir una identidad clara y una relación auténtica con sus audiencias tienen mayores posibilidades de permanecer relevantes. Y quizá esa sea la reflexión más importante: no se trata de estar en todas las conversaciones, sino de saber en cuáles tenemos algo que decir.
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