Por Tai Cornejo
Directora de cuentas de consumo RP en Comunicación Spread
Twitter: @Mrs_Taii

Por lo general, el proceso mercadológico en el que una marca comienza a crecer es controlada por las personas que cuentan con el startup ideal para dirigir los nuevos cambios que implica este proceso. Esta persona debe ser alguien que cuente con los talentos adecuados, que sepa algo de ventas, enfoques, tácticas y técnicas pero siempre con una iniciativa de defender sus ideas ante clientes sin permitirse perder el foco de su estrategia.

El gran problema es que la mayoría de las nuevas empresas tratan de contratar experiencia y capacidades que no necesariamente ayudan a la marca, es decir, no se centran en las habilidades de desarrollador para la marca. Bajo esta premisa, regularmente las técnicas formales y probadas siempre tendrán su lado oscuro, una contraparte que trata de ser más eficiente y acelerada a la hora de hacer responsable a quien llevará de la mano nuestro marketing tradicional.

Así es como nació el método acelerado llamado growth-hacking, una definición que inició de la mano de Sean Allis cuando fue nombrado por primera vez en uno de sus textos para el blog Startup Marketing. No es una definición vieja pero tampoco es reciente, el growth-hacking empezó a tener mayor fuerza hace un par de años y se caracteriza por ser una técnica de marketing que logra el crecimiento, ventas y startups a ritmo muy acelerado. Ha sido utilizado por grandes marcas como Facebook, Dropbox, Reddit e incluso Twitter e Instagram.

Hace unos años, esta técnica no era llevada a un punto de social media, pero la demanda fue tanta que el growth-hacking evolucionó a lo que ahora conocemos como content-hacker, que se refiere a una persona adaptada a las estrategias actuales en plataformas sociales encargada de hacer crecer el contenido de una manera tan rápida y con poca inversión, que corre detrás de un community manager en busca de las mejores posiciones como desarrollador y manipulador rebelde.

La creatividad, un pensamiento metódico y medición social son los principales elementos en esta estrategia. El operador debe lograr definir objetivos concretos, funcionales y útiles para aprovechar al máximo sus fortalezas existentes y así optimizar los procesos en redes sociales, web y plataformas de activación. Todo lo anterior, sin perder de vista la creatividad y calidad.

Este nuevo personaje inmerso en la gestión de redes sociales, a diferencia de otros títulos, debe tener la capacidad de ser analítico en cada una de las estrategias que ejecute. La viralización y el crecimiento de marca son resultados que nacen de las oportunidades que le permiten impregnar un estilo definido a la hora de ofrecer el contenido.

Recuerdo algún día haber tuiteado algo negativo acerca de las galletas Chokis. Inmediatamente, el responsable de gestionar dichas redes me invitó a probar nuevos sabores, presentaciones e incluso me hizo apretar el botón de follow. Todo esto en dos o tres mensajes claros, personalizados y con una ventaja competitiva ante otras marcas que sólo buscan ponerle una voz al producto sin pensar en cuál es el mensaje que se va a comunicar.

El concepto va más allá de un simple puesto de gestión de redes, lo interesante de este caso es que existen casos en el que el content-hacker se vuelve, con el paso del tiempo, en una persona de suma importancia en el área de marketing. Sin duda, esta creación y construcción de una comunidad de hackers de contenido dará un giro interesante en cuestión tecnológica y de gestión para cualquier marca.

En este mundo de marketing social, los conceptos se siguen reinventando y creando nuevas oportunidades para las mentes emergentes. La duda es: ¿no es que todo parece ir demasiado rápido?

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