Por Jessica Paredes Durán
Directora general de la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC)
En el mes de febrero existe un día dedicado a la reflexión sobre el impacto de las empresas, más allá de su rentabilidad y crecimiento. Se trata del Día Mundial de la Responsabilidad Social Corporativa, que se conmemora el 18 de febrero. Esta fecha abre una pregunta relevante para el mundo empresarial: ¿cómo están integrando las organizaciones la responsabilidad social dentro de su operación y su modelo de valor, más allá del discurso?
En FISAC hemos comprobado que la responsabilidad social genera mayor impacto cuando se diseña como una estrategia sostenida, con objetivos claros, métricas y alianzas. Bajo esta lógica opera Novoglass, un programa de reciclaje de vidrio activo desde 2009, concebido con una doble finalidad: impulsar el reciclaje de botellas de vidrio y reducir los riesgos asociados a su uso indebido en el mercado ilegal, como la adulteración, falsificación y relleno.
Los resultados muestran que cuando la responsabilidad social se gestiona con enfoque operativo, los avances son tangibles. En 2025 Novoglass incrementó un 37% la recolección de toneladas de vidrio con respecto al año anterior. Este crecimiento fue posible gracias a la participación de hoteles, restaurantes, bares y antros, así como de productores, mayoristas, plantas recicladoras, medios de comunicación y aliados estratégicos como Cerrando el Ciclo y Owens Illinois.
Desde una perspectiva de negocio, este tipo de esquemas colaborativos permiten a las empresas avanzar simultáneamente en varios frentes: gestión de residuos, eficiencia ambiental y fortalecimiento de su responsabilidad social corporativa. De cara a 2026, el reto de Novoglass es ampliar la base de establecimientos afiliados al programa, incrementando la recolección de vidrio y, con ello, el impacto positivo.
Por cada 10% de vidrio reciclado se puede reducir hasta un 5% las emisiones de CO₂
El vidrio, además, es un material que ofrece ventajas competitivas claras en términos de sostenibilidad. Es infinitamente reciclable, prácticamente inerte, no genera contaminación oceánica ni presenta riesgos en contacto con alimentos. A esto se suma un indicador relevante para cualquier estrategia ESG: por cada 10% de vidrio reciclado, se puede lograr una reducción de hasta 5% en emisiones de CO₂, contribuyendo de forma directa a los objetivos ambientales de las organizaciones.
Desde esta óptica, Novoglass demuestra que la responsabilidad social corporativa no tiene que limitarse a campañas temporales o a mensajes aspiracionales. Puede y debe traducirse en acciones medibles, con impactos verificables y beneficios compartidos. Para lograrlo, las empresas requieren asumir que el valor no se construye de manera aislada, sino a partir del compromiso conjunto de colaboradores, comensales, proveedores y aliados estratégicos.
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