Por Édgar Paredes
Director de comunicación de Merck México
Cuando Merck presentó su nueva identidad gráfica en 2015, hubo reacciones mixtas. Creada por la agencia FutureBrand en Londres, se trataba de una apuesta radical para una empresa con siglos de tradición. Sin embargo, era evidente que Merck había experimentado una transformación importante en las décadas previas: había pasado de ser una compañía farmaceútica alemana de talla mediana a una empresa global líder en ciencia y tecnología. Por lo tanto, tenía que dejar de ser vista como una empresa farmacéutica más y posicionarse como una empresa moderna e innovadora, líder en sus sectores de negocio.
Desde años atrás, Merck arrastraba con una identidad que ya no reflejaba la empresa en la que se había convertido, debido en parte a sus diversas adquisiciones que crearon un mosaico de submarcas y culturas diferentes, donde incluso los mismos empleados no tenían claros los valores que debía encarnar.
El rebranding de 2015 abordó tres principales desafíos, de acuerdo con Clara-Louise Smith, directora general de FutureBrand:
- Romper con la uniformidad: Destacarse en una industria saturada de imágenes y mensajes similares.
- Visibilizar la innovación: Resaltar los descubrimientos de Merck en ciencia y tecnología.
- Unificar la marca: A nivel externo, diferenciarse de Merck, Sharp & Dohme (EE.UU.); internamente, alinear a empleados y socios en torno a una visión compartida.
Para la nueva imagen de Merck, el equipo de FutureBrand (empresa detrás de proyectos audaces con marcas como Bentley, Nespresso y los Juegos Olímpicos de Londres 2012), quería crear un concepto único, incluso polarizante. Su inspiración: lo vibrante de las formas, colores y texturas bajo el microscopio. Este concepto dio lugar a una identidad basada en la vitalidad y el movimiento. El sistema visual supuso una ruptura radical con los azules y grises de otras empresas del sector: la nueva imagen de Merck utilizaba colores vivos, formas fluidas y una tipografía monoespaciada.
A pesar de las opiniones encontradas recibidas en su momento (naturales ante cualquier proceso de innovación), a una década de su lanzamiento es evidente que la apuesta del equipo directivo de Merck fue un acierto. Su identidad de marca sigue siendo de actualidad y representa un diferenciador importante frente a una nueva ola de marcas de salud y biotecnología.
Hoy, Merck se presenta a nivel global como una empresa unificada, orientada al futuro, humana e inconfundible, y su reputación continúa reforzándose, como lo muestra su aparición recurrente en rankings como “las marcas farmacéuticas más valiosas del mundo” de Brand Finance.
Merck celebra 95 años de presencia en México con logo conmemorativo
En lo que respecta a México, el 2025 marca los 95 años de la presencia de Merck en nuestro país. A lo largo de este tiempo, Merck ha sabido posicionarse como un actor clave en el sector de la salud, la ciencia y la innovación. Para conmemorar este hito, planeamos una serie de actividades.
En un primer momento, en colaboración con la Universidad CENTRO, se trabajó el logo conmemorativo de los 95 años. En este proceso, se invitó a participar a estudiantes de la carrera de Comunicación Visual de distintos semestres, quienes se sumergieron en un proceso creativo que partió de un entendimiento profundo de la misión de Merck y un alineamiento con su identidad gráfica global. El logotipo ganador se definió por su capacidad de funcionar como una pieza autónoma, con identidad propia, pero que se integra armónicamente al sistema visual de Merck. Este celebra no solo la historia de la empresa en México, sino también su presente y su proyección hacia el futuro.
El momento culminante de esta celebración fue nuestro evento en Papalote Museo del Niño, que reunió a colaboradores, socios comerciales y estratégicos y medios de comunicación para recordar el compromiso de Merck con la salud, la ciencia y la innovación desde 1930.
Durante el evento, la historiadora Veka Duncan presentó un panorama de la historia de Merck México a lo largo de décadas de transformaciones sociales, políticas y culturales, mostrando cómo la empresa y el país han crecido juntos. También hubo dos pláticas en colaboración con la Universidad CENTRO: “La curiosidad como bastión”, por Alejandra Rojo, que recordó cómo la curiosidad es el motor de los grandes avances de la humanidad; y “¿Tendrá cura? El futuro de la salud en México al 2050”, por Karla Paniagua, quien presentó cuatro posibles escenarios e hizo reflexionar sobre cómo construir un futuro más saludable para el país. El evento cerró con la energía desbordante del escritor, actor y creador de contenido Piolo Juvera, en una sesión de improvisación sobre la creatividad de los mexicanos.
A través de este tipo de iniciativas, Merck México refuerza su posición como un actor clave en el sector de la salud, la ciencia y la innovación. Fieles a nuestro rebranding de 2015, en Merck hemos sabido distinguirnos del resto de las compañías farmaceúticas, manteniéndonos a la vanguardia no solo desde nuestra identidad visual, sino desde la congruencia de los valores que encarnamos.
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