Julio Sánchez Bancompara

Por Julio Sánchez Azcárate
CEO de Bancompara

En México casi todos se sienten “mal pagados” y lo peor es que, en muchos casos, es verdad. Pero, ¿cómo puedes saber cuándo eres una ganga para tu compañía o si eres tú el que, tal vez, sales a deber?

Primero que todo, ¿cómo se fija un salario? En empresas multinacionales, por lo general, hay protocolos establecidos para fijar los salarios y niveles que definen las graduaciones de pago de acuerdo con el nivel de responsabilidad y el poder de decisión de los empleados. Es por eso que en las películas escuchamos a menudo frases como “that’s above my pay grade
(“eso está por encima de mi nivel de pago”). Sin embargo, la realidad local es que el salario es fijado por la capacidad de pago de la empresa y por la capacidad de negociar del candidato, además de que los empleados adquieren responsabilidades más allá de sus capacidades, conocimientos o habilidades, incluso antes de estar listos para ejecutarlos, pero lo hacen de igual manera —bien o mal, es otra cuestión—, lo que hace que terminen en empleos en los que están seriamente infravalorados.

Entonces, ¿estás listo para descubrir tu verdadero valor en el mercado? Prepárate para dar una respuesta franca a la pregunta ¿cuál es tu expectativa salarial?

1. Calcula el rango de salario que se le paga a alguien que en este momento hace el mismo trabajo que tú, en la misma ciudad y con el mismo horario. Para hacer esto, ten en cuenta el nivel de estudios, experiencia y habilidades que tienen este tipo de empleados y evalúa en qué nivel dentro de esta evaluación te encuentras tú.

Por ejemplo, si eres diseñador gráfico y aspiras al empleo de Creativo Junior, averigua cuánto les pagan a otros creativos junior y por qué, es decir, puede ser que el salario mayor se le pague a un diseñador con licenciatura, dos años de experiencia y que maneja cinco programas de diseño gráfico, mientras que el salario menor se le pague a alguien con seis meses de experiencia, con estudios técnicos y que sólo maneja dos programas.

Ubícate en esta escala y calcula, en porcentaje sobre esta base, cuánto sería un salario justo para ti.

2. ¿Dónde investigar los salarios que se están pagando? Internet es ahora el método más efectivo que tienes para hacerlo —claro, a no ser que tengas línea directa con alguien de recursos humanos en la empresa donde quieres trabajar, en cuyo caso esta persona podría darte información personalizada—.

Muchas de estas páginas dan estadísticas de otros países, como Estados Unidos, pero igual te sirve para hacerte una idea.

En Glassdoor puedes enterarte de los rangos de salarios en México, pero debes registrarte primero. https://www.glassdoor.com.mx/index.htm

3. También debes investigar los rangos de salario que pagan las compañías en las que te gustaría entrar. No es lo mismo trabajar en el sector hidrocarburos que en el sector educación.

En este punto también debes tener en cuenta a tu competencia, es decir, si hay muchas o pocas personas solicitando el mismo empleo que tú. Definitivamente, es mejor que haya poca oferta de personas y mucha demanda por parte de las empresas. Es algo que podrá parecerte injusto, pero así es como funciona.

Si después de revisar los salarios para tu campo decides que lo que debes hacer es cambiar de giro de trabajo, si vas a basar tu decisión completamente en el salario —algo no muy millennial—, deberás fijarte en carreras que sean altamente especializadas y que estén dispuestas a pagar bien.

Las empresas utilizan diferentes tácticas para definir el salario que ofrecerán. Una de ellas es ofrecer un salario parecido al que ganaba la persona que ocupaba el cargo anteriormente o le preguntarán a amigos o conocidos, por lo que si esa persona estaba mal pagada, esto se extenderá también a ti.

Otros reclutadores acudirán a buscar rangos salariales en páginas populares en internet que muchas veces pueden estar desactualizadas y, en ocasiones, las personas de recursos humanos pueden no tener en cuenta condiciones únicas para la región en la que se encuentran, como inflación, acceso a transporte público, costo del cuidado de los niños, etcétera.

Otras empresas fijarán una cifra y buscarán al mejor candidato que esté dispuesto a trabajar con ese presupuesto.

Algunas de estas técnicas son investigadas por Al Lee, director de quantitative analysis en PayScale en Seattle, puedes investigar su perfil y revisar sus contenidos para obtener información extra.

4. Ten en cuenta las compensaciones. Puede ser que el salario que ofrezca un empleo parezca bajo, pero hay empresas que ofrecen “compensaciones por encima de la ley” que no podrías encontrar en ninguna otra parte.

Revisa tu escala de valores de trabajo —y si no tienes una, ¿qué estás esperando? Agarra papel y lápiz—, en la que debes tener en cuenta todo lo que quieres de un empleo: pago, horario, ubicación, distancia de tu casa, acceso a transporte público, seguridad, frecuencia de viajes y, claramente, compensaciones como seguro para el empleado y su familia, vacaciones, vales de despensa, aguinaldo, primas, días libres, permisos y licencias, y programas de RH.

Tu lista de valores te hará tomar una decisión más acertada respecto al sueldo mínimo que puedes aceptar. Por ejemplo, si tienes un hijo pequeño o si estás esperando un hijo, el seguro de salud será de vital importancia para ti; al mismo tiempo, si éstas son tus condiciones de vida, no estarás interesado en viajar el 90 por ciento del tiempo.

Por otro lado, tal vez puedes tomar un empleo de 5,000 pesos menos si eso se va a compensar con aportes al Infonavit y vales de despensa. O si para ti lo más importante es tener flexibilidad para recoger a tus hijos del colegio o para hacer algunos proyectos freelance al lado, puedes aceptar un trabajo por contrato pero que dé la posibilidad de hacer home office.

Prepárate para negociar

Como ves, para contratar a una persona no se utilizan procesos precisamente parecidos a los de la ciencia de cohetes. Es por eso que tu habilidad de negociar cobra más importancia a la hora de hablar de salario: no hay nada escrito.

Al final, el único que puede calcular el número exacto que es justo —claro, por encima de los salarios mínimos marcados por la ley— eres tú mismo, teniendo en cuenta todos los factores que listamos arriba.

Establece ese número, añade un margen de negociación (auméntale un poco para que puedas negociar con tu empleador) y empieza a pulir tus habilidades para negociar.

¡Feliz búsqueda!

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