salud mental en el trabajo

Por: Jorge Mérida Puga
Socio creativo de la consultora ADN Wellbeing

Antes de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud calculaba que al menos uno de cada cinco trabajadores sufría de algún problema de salud mental, siendo los más frecuentes la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático.

En un estudio realizado el año pasado por la Universidad Iberoamericana, en el que se pretendía medir el efecto de la pandemia de COVID-19 en la salud mental, se encontró que el 32.42% de la población presentaba síntomas severos de ansiedad, mientras que el 27.26% tenía síntomas de depresión, donde las mujeres tuvieron un mayor porcentaje en ambos casos. Por otra parte, se ha reportado que el 60% de los mexicanos ha visto modificado su sueño debido al estrés, la ansiedad y la depresión derivados de la pandemia.

Si bien las causas de estas alteraciones a la salud mental son múltiples, es evidente el papel que juegan los factores relacionados con el trabajo, cuyo efecto puede ser protector o de riesgo. Entre éstos encontramos los factores psicosociales, ergonómicos, físicos, biológicos, químicos e incluso la percepción de riesgo de contagio del virus SARS-CoV-2.

Dentro de las organizaciones es posible observar, por un lado, las consecuencias de estas alteraciones en el desempeño, compromiso y satisfacción del trabajador y, por el otro, existe evidencia del impacto que tienen en los índices de ausentismo, presentismo y rotación de personal, en particular cuando no se cuenta con un programa integral de salud que contemple la atención de la salud mental.

De acuerdo con un estudio llevado a cabo por las universidades de Harvard y Cornell, de un caso hipotético, los costos por presentismo, ausentismo, seguridad social, discapacidad a corto plazo y a largo plazo tienen un estimado entre 15 mil y 21 mil dólares al año por trabajador.

Aunado a esto, la rotación de personal representa un costo adicional para la organización, ya que el presentismo eventualmente puede derivar en la desvinculación del trabajador, generando costos de reemplazo desde los 75 mil hasta los 150 mil pesos.

Respecto al ausentismo, se estima que uno de cada tres días de ausentismo es motivado por problemas de salud, lo que representa el 7.3% de la nómina. Además, se calcula que de diez personas que sí van a trabajar, ocho se ven afectadas en la eficiencia, la carga de trabajo se incrementa en un 67%, mientras que los supervisores invierten alrededor de 3.9 horas a la semana en realizar los ajustes necesarios en los planes de trabajo; lo anterior se traduce en una pérdida del 23.8% de productividad.

En este sentido, es importante distinguir los tres momentos en que las organizaciones pueden intervenir para cuidar el bienestar de sus trabajadores, los cuales son: atención, prevención y promoción de la salud mental.

En esta ocasión, nos centraremos en la atención a los problemas de salud mental.

Alternativas tecnológicas para atender a trabajadores con problemas de salud mental

El panorama de oferta de servicios de atención clínica especializada, anterior a la pandemia, era más que desfavorable y en la actualidad esto no sólo no ha cambiado, sino que ha empeorado debido a las medidas que se han adoptado para la prevención de contagios, lo que hace aún menos accesible a las personas la de por sí escasa oferta de dichos servicios.

Sin embargo, no todo es negativo y han surgido medidas alternativas que han acercado la atención a las personas que se han visto afectadas en su día a día por síntomas de diversos trastornos mentales y problemas de salud mental y las cuales puedes integrar en tu organización como parte de un programa de salud integral.

Estas medidas que han resultado de utilidad son la telemedicina, la telepsiquiatría y servicios psicológicos a distancia, consistentes en brindar atención e información para la prevención, diagnóstico, evaluación y tratamiento correspondiente, haciendo uso de las tecnologías de la información y comunicación (TICs), para gestión del tiempo y del personal, así como de herramientas como videollamadas, llamadas telefónicas y mensajería, lo que permite mayor interacción entre los usuarios.

Algunos de los motivos de solicitud de estos servicios, de acuerdo con el comité de salud mental de la Secretaría de Salud, incluyen: autolesiones, riesgo de suicidio, estrés agudo, burnout, situaciones de violencia, consumo de sustancia, depresión y ansiedad generalizada, lo que hace de vital importancia contar con este tipo de asistencia.

A pesar de las ventajas que este formato ofrece, sigue existiendo un déficit en la capacidad de atención respecto a la cantidad de especialistas en el tema, lo que nos lleva a la necesidad de contar con servicios de capacitación para tener más personal que pueda brindar los primeros acercamientos y así prevenir que los problemas de salud mental evolucionen a trastornos más severos.

Y tú, ¿ya tienes contemplados en tus medidas de seguridad y salud en el trabajo servicios de salud mental?

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