No pasa nada consumo drogas

Ciudad de México.- Malala Academia, institución de asistencia privada sin fines de lucro, busca prevenir las adicciones y evitar la deserción escolar. Esta organización empodera a niños y jóvenes en condiciones de riesgo a través de un modelo de intervención digital, la cual ofrece reinserción social para que estos adolescentes retomen la escuela mediante clases en línea, conversaciones digitales y testimonios en videos.

A través de desgarradoras narraciones llamadas “¿No Pasa Nada?”, doce personas comparten sus historias sobre sus adicciones y las batallas que tuvieron que librar para alejarse de ellas.

“Debemos fomentar un entendimiento y prevención de las problemáticas que genera el consumo de drogas. Muchas veces, la inocente frase para incitar a las personas a probarlas es “no pasa nada”, palabras que ocultan un verdadero infierno disfrazado de placer que poco a poco se convierte en un círculo de dolor, sufrimiento, conflictos, pérdidas, enfermedades que te llevan a un hospital, la cárcel o incluso la muerte”, manifestó Roberto Gutiérrez, showrunner de la serie.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017 (ENCODAT), 10.3 por ciento de la población ha probado algún tipo de droga a lo largo de su vida, lo que representa un incremento significativo respecto a la encuesta realizada en 2011, particularmente en el rango de edad de 12 a 17 años.

Sobre las muertes directamente asociadas con alguna adicción, la Dirección General de Información en Salud informó que de 2010 a 2017 se registraron 22 mil 856 fallecimientos por trastornos de la conducta a causa del uso de drogas. En este sentido, la droga ilegal de mayor consumo en México es la mariguana con 8.6 por ciento, seguida de la cocaína con 3.5 por ciento.

Historias que forman parte de la serie ¿No Pasa Nada?

La primera historia de la serie de videos producidos por Roberto Gutiérrez y un grupo de amigos comprometidos con mejorar el entorno en el que viven es protagonizada por Carlos, de 34 años, quien desea despertar junto a su madre, su hijo y su esposa, seres amados que perdió debido a su problema de adicción que inició a los 14 años como una forma de convivir y divertirse con sus amigos.

La segunda historia muestra a Miroslava, de 22 años, quien comenzó a consumir cocaína e involucrarse en actos que pusieron en riesgo su vida. A pesar de darse cuenta de los peligros, su mente encontraba en cualquier problema una excusa perfecta para consumir drogas.

La tercera historia da a conocer el testimonio de Gabriel, de 25 años, quien afirma que en el mundo de las drogas te obsesionas y cada vez quieres más hasta que el dinero ya no alcanza y haces todo lo posible por conseguir más sustancia. Él llegó a ese extremo: robó, asaltó y decidió prostituirse. Actualmente, lleva año y medio sin ver a su mamá y de lo que más se arrepiente es de no haber valorado a su familia.

La cuarta historia presenta a Benigno, de 49 años, quien debido a su problema de adicciones fue acusado de conspiración y homicidio en Estados Unidos, por lo que ingresó a prisión. Convivió con personas de todo tipo y no sabía si al día siguiente amanecería vivo.

La quinta historia muestra a Juan, de 44 años, quien por querer ser aceptado por sus amigos probó las drogas, sin tener claro en lo que se metía. Muchas veces quiso parar pero no pudo, motivo por el que perdió todo: se gastó su dinero, se quedó sin trabajo, sin casa y sin familia.

La sexta historia es contada por Gerardo, de 47 años, quien es adicto a las anfetaminas y a la heroína; inició con una dosis cada cuatro días y terminó consumiendo trece por día. Ingresó a varias prisiones, le robó a su familia, vivió en la calle, comió en botes de basura, cometió delitos y, al ser señalado por la gente, sintió que no valía nada.

La séptima historia presenta a Renato, de treinta años, quien junto con su mamá narra la experiencia de vivir con un tío adicto que se quitó la vida, situación que después Renato repetiría, convirtiéndose en adicto y siendo acechado por pensamientos suicidas durante sus peores momentos.

La última historia es la de Héctor, un hombre de 32 años que truncó su sueño de ser soldado. Con un padre ausente y una adicción a la cocaína y al cristal, llegó a vivir un altercado con la policía que casi lo lleva a perder la vida.

De acuerdo con datos expuestos en ¿No Pasa Nada?, desde 2002 el número de adolescentes que han probado cualquier droga por primera vez se ha multiplicado por cuatro y ocho de cada diez jóvenes que intentan apartarse de las drogas recaen.

En Malala Academia confían en que estas historias impacten en niños y jóvenes para que cuando les ofrezcan droga y les aseguren que no pasa nada puedan decir “no” al recordar la historia de Carlos, Miroslava, Gabriel, Benigno, Juan, Gerardo y Renato.

La idea es que cuando algún “amigo” te diga “prueba, no pasa nada” se prendan las alertas rojas y percibas el peligro que enfrentas.

Los videos de ¿No Pasa Nada? están disponibles en Facebook y YouTube. Su objetivo es que las personas puedan compartirlos para lograr un mayor impacto y ayudar a quien lo necesita. Muchas veces un consejo, una historia o un ejemplo de vida puede ayudar a una persona a cambiar su perspectiva y crear un mundo mejor para todos.

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