Jimena Riveroll Pink Dolphin

Por Jimena Riveroll
Socia fundadora de Pink Dolphin PR & Communications

Mi vida laboral inició en 2005 trabajando en producciones de telenovelas en Televisa San Ángel, de ahí estuve en varias productoras y agencias. Fue una época de gran aprendizaje, aunque siempre tuve la inquietud de tener mi propio negocio, pero una cosa es decirlo y otra hacerlo.

El año pasado la agencia en la que trabajaba tuvo problemas económicos y hubo recorte de personal, y tuve que despedirme de un trabajo que me encantaba. Recuerdo que ese día llegué a casa, me acosté en la cama y me dije: “¿Y ahora que hago para pagar la renta el próximo mes?”. Todo era negro, necesitaba generar dinero de manera rápida y era claro que conseguir trabajo iba a tomar su tiempo.

Empecé a visualizar el panorama y los activos con los que contaba: salud, una situación fiscal sana, un automóvil y mucha necesidad de cubrir mis gastos, así que, con todo el miedo del mundo y sin saber que pasaría, me di de alta como chofer de plataforma.

Me encontraba muy asustada y molesta con la situación, no entendía nada, lloré, me frustré, sentí que la vida era muy injusta conmigo, caí en un juego de victimización que no me ayudaba en nada. Una mañana, revisando algunas notas, me encontré con la siguiente frase de Bob Marley que me inspiró y me hizo reaccionar:

“You never know how strong you are, until being strong is your only choice”
(Nunca sabes qué tan fuerte eres, hasta que ser fuerte es tu única opción)

Fue entonces que tomé la decisión de cambiar de actitud, hice un análisis de conciencia y una autocrítica profunda, modifiqué mis pensamientos y acepté mi realidad de ese momento. Descubrí que la actitud ante mi nueva situación dependía totalmente de mí y comencé a disfrutar y ver el lado bueno de la actividad que estaba desarrollando. Ser chofer de plataforma me hizo conocer distintas realidades de la Ciudad de México, descubrir otras culturas, diferentes formas de pensar, la gran diversidad y distintas clases sociales que conviven en nuestra metrópoli.

Otra parte del proceso que me llevó a donde ahora me encuentro fue en participar en un Diplomado sobre Desarrollo de Competencias Profesionales, que representó un parteaguas en mi vida a nivel personal y profesional, y que me proveyó de herramientas para finalmente tomar la decisión de emprender mi negocio. Gracias a estas oportunidades, en marzo de 2020 abrí las puertas de mi agencia de relaciones públicas y las cosas empezaron a ocurrir.

Hoy, en el séptimo mes del año, después de un inicio de 2020 muy complicado, la agencia cuenta con siete clientes. El camino no ha sido fácil, pero estoy convencida de que cuando tenemos un propósito y el valor para llevarlo a cabo, la vida te proporciona las herramientas y te allana el camino.

Esta pandemia nos muestra de qué estamos hechos. Si cualquiera de los lectores de esta columna está soñando con emprender, yo les diría que adelante. Busquen esas oportunidades que los llevarán a abrir su propio negocio.

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