salud mental al hacer home office

Por Tico Perezgrovas
Fundador de Rumbo

En marzo de 2020 “quedarse en casa” sonaba a vacaciones, todos creíamos que duraría unas cuantas semanas que pasarían sin problemas, los privilegiados pudimos abastecernos y prepararnos para la aventura desconocida del home office y el home schooling. Después de un año de encierros y distanciamiento social, a pesar de que hemos aprendido mucho y las empresas ya comienzan a pensar en extender este esquema laboral indefinidamente, todavía no estamos listos.

La principal razón es que no hemos tomado en cuenta en su totalidad que el bienestar humano es multidimensional, necesitamos desarrollar nuestro cuerpo a la par que desarrollamos nuestra mente y nuestra emocionalidad, para lo cual las relaciones
sociales son imprescindibles.

Hoy, hemos resumido la mayor parte de nuestras interacciones a una pantalla, lo que ha acrecentado problemas que veníamos acarreando del pasado y que eran un mal silencioso.

“Los problemas de salud mental ya eran la causa principal de sufrimiento y el problema de salud más descuidado a nivel mundial antes de la pandemia. La pandemia, al empeorar los determinantes sociales de la salud mental, alimentará un empeoramiento de esta crisis”, aseguró el profesor Vikram Patel de la Harvard Medical School, en Estados Unidos.

La depresión y otros trastornos de salud mental ya estaban catalogados como la principal causa de incapacidad laboral en la siguiente década y han sido descritos como una “catástrofe global” por expertos en salud.

“Una buena salud mental es absolutamente fundamental para la salud y el bienestar en general. El COVID-19 ha ‎venido a interrumpir la atención prestada por los servicios de salud mental esenciales de todo el mundo justo ‎cuando más se les necesitaba. Los dirigentes mundiales deben actuar con rapidez y determinación para invertir ‎más en programas de salud mental que salven vidas mientras dure la pandemia y con posterioridad a ella”, declaró el Dr. ‎Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud.

Las fronteras no están claras y los horarios se extienden más allá de lo legal porque no tenemos los hábitos correctos ni las estructuras organizacionales necesarias para lograrlo.

A un año de este gran cambio, es entendible que las empresas estén preocupadas por lograr, a través del enfoque en resultados, que sus empleados desde casa sean productivos y estén siempre listos para resolver. A pesar de que hay un creciente interés por el bienestar de las personas en este contexto complejo, la realidad es que seguimos relegando la salud mental a los confines de cada individuo. Las empresas usualmente prefieren no entrometerse con estos temas “peligrosos” usando una política de “No veo, no siento” mientras el problema crece cada vez más.

Durante la pandemia, una de cada cuatro personas ha sufrido depresión, mientras que dos de cada tres nunca recibirán ayuda profesional.

El uso de Zoom está afectando la salud mental

Un nuevo estudio de la Universidad de Stanford en California, publicado el mes pasado
en la revista Technology, Mind and Behavior, que analiza la fatiga de Zoom, señala las
razones más detalladas por las que experimentamos este fenómeno.

Los cuatro factores principales incluyen:

1. El contacto visual constante, cercano, parecido a un interrogatorio de los otros participantes que no desaparece, incluso si no eres tú el que habla.

2. Mirar constantemente tu propia cara. No es natural mirarnos cuando hablamos; sin embargo, lo hemos normalizado en este último año y esto acarrea una serie de consecuencias en nuestra autopercepción y autoestima que por ahora son incalculables. Muchos de nosotros nos vemos ahora en chats de video durante muchas horas todos los días. “Es agotador para nosotros. Es estresante. Y hay muchas investigaciones que muestran que hay consecuencias emocionales negativas al verse en un espejo”, afirmó el profesor Jeremy Bailenson, autor del estudio.

3. Tener que quedarse quieto durante un período prolongado. Este es un problema primordial.

4. No poder captar con facilidad y precisión señales como el lenguaje corporal.

Esta situación parece que no terminará pronto y se vislumbra al menos otro año en esta modalidad de home office, algo que ahora, en lugar de motivar a los empleados, los hace dudar si podrán sostener esta rutina de trabajo, ya que no tienen un espacio al cual acudir para despejarse de sus labores. Antes, después de las 19:00 horas, se podía apagar la computadora y liberarse al menos por algunas horas de los problemas laborales para al día siguiente resolver con una perspectiva diferente los retos que se plantearon el día anterior. Hoy sólo se tiene “libre” de las 13:00 a las 15:00 horas, horario destinado para comer si es que no pusieron una junta a esa hora, el resto de tiempo hay que comprobar que se está haciendo algo.

Las empresas en México deberían empezar a preocuparse por la salud mental de sus empleados, ya que un trabajador deprimido o con problemas familiares es menos efectivo. Rumbo recomienda acciones y programas que pueden ayudar a prevenir estas situaciones y a mejorar el ambiente laboral de las organizaciones.

Durante los próximos meses, las empresas tendrán que ser mucho más activas en proveer intervenciones digitales para identificar y mitigar los trastornos de salud mental. De no hacerlo, perderán rendimiento y productividad, pero sobre todo perderemos bienestar colectivo.

Algunas inversiones relevantes incluyen el diagnóstico generalizado a través de encuestas y entrevistas profesionales, el suministro de información práctica para los colaboradores, la creación de espacios de desconexión y apoyo social fuera del trabajo y en un nivel más profundo, intervenciones terapéuticas combinadas y automatizadas (como aplicaciones y programas en línea), llamadas telefónicas con expertos y mensajes para llegar a las personas con menos recursos digitales.

La salud mental tiene que ser una responsabilidad de todos, desde la familia hasta la empresa en la que uno trabajas. Estamos en una situación extraordinaria, hagamos de este problema una oportunidad para las empresas de empezar a fijarse más en los extraordinarios empleados que tienen. Es más rentable cuidar a tu “talento” que contratar nuevo.

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