cómo ayudar a los demás

Por Michael Convey
Director de Convey Publicidad

Hacemos cientos de campañas para productos y servicios, las agencias trabajan pro bono para las asociaciones o instituciones. No trabajamos para Alberto, Juan o Laura, trabajamos para la empresa “x”.

No es una novedad que el mundo esté deshumanizado, que un auto sea lo que le da valor al individuo, que exista mayor preocupación por salvar a un perro o por conseguirle hogar que por conseguir lo mismo para un niño de la calle. Ningún canal de TV hará, ni cercanamente, la misma nota por un anciano que murió en la miseria que por el multimillonario que falleció
entre la mayor opulencia, lo que nos demuestra que para los medios y para el público en general las personas no tienen el mismo valor.

Hay gente que ayuda a otros, siempre han existido, pero no es lo común, por eso siguen siendo tan asombrosas. Como humanos somos muy tendenciosos a imitar o repetir el comportamiento de los demás, es lo que nos permite ser una sociedad. Partiendo de esta hipótesis, ¿qué pasaría si empezáramos a ayudarnos entre nosotros? No a la asociación y no desde la corporación, sino cada quien desde su conocimiento.

¿Qué pasaría si los publicistas hiciéramos anuncios para promover la ayuda entre prójimos? No para ganar un premio o buscando el reconocimiento del gremio, sino simplemente por el hecho de ayudar, no desde la agencia, sino uno solo en su lugar.

¿Qué pasaría si un locutor contara cuentos al primer niño que vea? No para caerle bien ni para conseguir un contrato, sino por el simple hecho de generar una buena experiencia.

¿Qué pasaría si un director hace una película de un viejo pobre y con sus manos edita y la publica en sus redes sociales? No para que le aplaudan, sino por el simple hecho de dar a conocer a un ser que necesita la ayuda de los demás.

¿Qué pasaría si un escritor, un músico, un abogado, un vendedor, un lo que sea, hiciera algo por alguien?

Hagamos que ayudar al prójimo se vuelva un hábito

Una vez planteado lo anterior, creo que el principal problema al que ahora nos enfrentamos es a la pregunta ¿Y yo qué puedo hacer?

Quienes nos hacemos ese cuestionamiento es porque nunca hemos hecho nada o hemos hecho muy poco, no sabemos cómo hacer algo por alguien. Muchos dirán que donaron, eso es bueno, pero podemos hacer aún más, porque es muy aplaudible lo que hacen las asociaciones pero nos cuesta trabajo ayudar a la persona, uno a uno, de frente.

La situación social-económico-política actual nos obliga a cambiar la relación que tenemos entre personas. Rehumanizando, podremos mejorar el mundo. Yo los convoco, no importa si son publicistas, mercadólogos, ingenieros o administradores, a hacer algo por sus semejantes. Convoco a este medio, a quien me lea, a mis amigos, a que hagamos algo por alguien, desde nuestro conocimiento, no por el aplauso ni por el reconocimiento, sino por normalizar y volver común ayudar al de al lado.

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